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sábado, 3 de diciembre de 2011

" Rostros ocultos"







¡Clic!¡Clic!¡Clic!........
Gina andaba con el paso raudo que sus zapatos de tacón de aguja  le permitían. Por lo general su mentón iría alto, su espalda erguida y sus caderas se contonearían rayando la exageración. En aquellos momentos no era así y su forma de andar glamurosa  había pasado a segundo plano.
Unas cuantas abdominales al levantarse y antes de darse un ducha, prevenían, que su espalda  fuese deformándose a causa de ese tipo de calzado que ella lucía a diario, esfuerzo que ella consideraba menor si con ello conseguía sentirse lo mas sexi posible.
De su hombro colgaba un bolso de piel, color marrón y los herrajes metálicos, el logo de Robert Pietri (P R), se hallaba grabado de forma muy discreta por todo el. Ella lo llevaba protegido con la parte interior de su brazo, costumbre contraída después de haber recibido un brusco tirón que la hizo rodar por el suelo hacía ya unos años. Le gustaba como combinaba, aparte de su comodidad, con aquel trench clásico que había adquirido apenas una semana antes y en cuyos  bolsillos iban resguardadas sus manos. De color beige,  cinturón anudado  y de tamaño tres cuartos, lo que permitía, apreciar aquellas largas piernas cubiertas con unas medias rayadas de color oscuro, desde mas arriba de sus rodillas. Le encantaba aquel tipo de prenda , ya que podía lucirla con cualquier tipo de atuendo,jeans, leggins para el día a día, o con un vestido o falda que le daba un aire mas sofisticado. Sus cabellos ondulados de color negro azulado cubrían parte de aquella gabardina hasta la mitad de la espalda.

La noche era oscura y algo fría, de su boca salía aquel vapor producido por la diferencia entre su temperatura corporal y la de la calle que era de cinco grados. Los callejones  que debía recorrer hasta llegar a su destino aún pronunciaban mas aquella oscuridad. Estos eran estrechos, unas aceras angostas por las que apenas si podía caminar una persona sin salirse de ellas, con unos edificios de siete alturas que reposaban, algunos, mas de cien años sobre sus cimientos, y de los cuales, sobresalían aproximadamente un  metro de la fachada, unos pequeños balcones con barandillas de hierro carcomidas por el oxido y un suelo nada fiable. Todo ello en conjunto, contribuía, a que no entrará el mas mínimo resquicio de luz aunque en el cielo luciese una esplendida luna llena. No era ese el caso, una luna menguante era todo lo que podía verse colgada allá en lo alto, y no precisamente desde aquella callejuela. Solo dos farolas, con aquelllas pantallas que debían aumentar la luminosidad de las lamparas, harto desgastadas, iluminaban en parte algunas zonas, mientras que en otras contribuían a alargar las sombras dándoles un aspecto fantasmagórico.



Desde hacía algunas noches hacía el mismo recorrido tras haber acabado su trabajo en aquel club, donde vendía sus servicios a cualquier cliente que estuviese dispuesto a pagar por ellos. Por lo general siempre tomaba un taxi que compartían entre varias compañeras y que las dejaba en la puerta de sus casas, esperando el conductor hasta que ellas se encontraban ya dentro del edificio. El taxista siempre era el mismo y el hombre se sacaba unas buenas propinas por ese trabajo, por ello procuraba que sus mejores clientes no sufriesen ningún tipo de percance.
Había tenido conocimiento de que su antiguo chulo, un yonky que hacía poco había salido de la cárcel, andaba tras su rastro, lo que le obligaba a salir por una puerta trasera que tenía el club y andar por aquellos callejones hasta el piso de una amiga que este no conocía.


Su mirada nerviosa y agudizada por la oscuridad reinante, como si de un felino se tratase, no dejaba de escrutar hacía ambas partes de la calleja, intentando ver en la negrura de  los portales de los edificios y la de los soportales de los escasos comercios que allí se ubicaban. Al mismo tiempo, intentaba descubrir si alguien se ocultaba entre la hilera de automóviles estacionados al otro lado de la calle, a su izquierda.  Aquel presentimiento de ser observada persistía en su cerebro, especialmente aquella noche.

.-Tranquilízate guapa, son tus miedos.- Susurró  intentando inculcarse algo de confianza.

En realidad no se equivocaba, escondidos en las sombras, unos cristalinos ojos observaban como la mujer se acercaba hacia ellos a buen paso.




El tipo colocó su espalda pegada a la pared, tras una hilera de buzones que pendían de la parte interior de la entrada al edificio, y que ayudaban a camuflar su silueta. No era la primera vez que hacía aquello y sabía demasiado bien como hacerlo, allí cobijado esperaría a que su presa pasase ante el.
Unos instantes después la mujer cruzaba ante el portal, una mirada fugaz con el rabillo del ojo no le permitió distinguir aquella figura siniestra que se hallaba oculta en la oscuridad y que se despegó de la pared apenas ella hubo pasado.
Se le acercó sigilosamente por la espalda, el acero de un cuchillo militar botero, con una hoja de 12,5 cm y sierra en su lomo, resplandeció por un instante al ser alcanzado tenuemente por la luz de una de aquellas farolas.


.-¡Estate quieta puta!. Si te mueves o gritas te rajo el cuello.- A pesar de que las palabras del merodeador apenas si fueron un susurro, a ella le sonaron como la tajante orden de un sargento de la legión. Se detuvo en seco al sentir el frío filo del arma que sin llegar a rasgarla oprimía fuertemente su   garganta.
.- ¡Por favor no me hagas daño, te daré el dinero que llevo pero no me hagas daño!.- Suplicó con aquellos rasgados ojos ahora abiertos como platos.
.- ¡Callate o te mato aquí mismo zorra!.¡Pon las manos en la espalda!


Ella obedeció si rechistar, el tipo  colocó habilmente unas esposas alrededor de sus muñecas con su mano libre, apretándolas lo suficiente para que no pudiese zafarse de ellas. Apenas en unos segundos se encontraba esposada a la espalda y con algo parecido a una pelota  de ping pong metida en la boca,  la correa que formaba parte de aquel artilugio sado-masoquista colocada alrededor de su cabeza  oprimía la bola impidiendo que la mujer pudiese expulsarla. Una bolsa de la basura de color negro sobre su cabeza la sumió en una oscuridad total.
El tipo la agarró fuertemente del brazo y tiro de ella.


.- ¡Camina!.- Le ordenó.- Pórtate bien y podrás contárselo a tus nietos.


La mujer temblorosa se dejo guiar, cruzaron los escasos metros que les separaban de la otra parte de la calzada, el tipo abrió el portón trasero de un citroên c4 picasso de color gris y maniobró con la mujer hasta dejarla en posición fetal en el interior del vehículo.


.- No se te ocurra dar patadas ni hacer el mas mínimo ruido o te juro que no lo cuentas.- Aquellas palabras susurradas al oído produjeron un efecto balsámico en ella que había comenzado a  retorcerse y a emitir algunos sonidos ininteligibles.




Sus ojos no soportaron la luz de aquel foco, que sobre un pie metálico  y con una base triangular, se encontraba dirigido a ella al serle retirada la bolsa de plástico, los cerró fuertemente al sentirse heridos por aquella luminosidad repentina. Otros dos puntos de luz de las mismas características se hallaban situados a ambos lados, pero fue, el que se hallaba frente a ella el que le obligó a cerrar sus parpados.


Había transcurrido aproximadamente una media hora desde que había sido secuestrada, tras un viaje de unos quince minutos algunos de los cuales fueron sobre un firme irregular por el traqueteo que el vehículo sufría, este se detuvo y el sonido de una puerta automática de garaje llegó hasta los oídos de Gina, de nuevo el auto se puso en marcha y rodó unos metros. Definitivamente se detuvo y el sonido del motor cesó. El silencio fue roto de nuevo por la puerta que debía estar bajando.
Se abrió el portón del automóvil y y tras sacarla de su interior fue prácticamente arrastrada por aquellas fuertes manos. Su cuerpo tembloroso se dejo conducir.


Algo detuvo los rayos de luz provenientes del foco y la mujer pudo abrir sus ojos. La figura de un tipo alto se había interpuesto entre el foco y su rostro. No podía distinguir sus facciones, pero si, que se trataba de un hombre musculoso y que se encontraba totalmente desnudo, al igual que ella, que ahora estaba sobre un lecho  con sus muñecas y tobillos fuertemente atados a los barrotes de hierro del  cabezal   y los pies de la cama.


Aquel cuerpo de unos noventa kilos de musculo puro se posó sobre ella y ambos rostros quedaron muy próximos uno frente al otro. El antifaz  que llevaba puesto sobre su cara  no evitaba ver que poseía unos rasgos marcadamente varoniles.


.-¡Te voy a reventar puta!.-


Tras haberla sometido en aquella posición decúbito supino  y cuando  toda resistencia había desaparecido, tal vez porque la mujer había comprendido que no tenía nada que hacer ante su agresor, este soltó sus ligaduras, la volteó como si  se tratase de un simple fardo, apretó con una mano la cabeza de ella quedando su mejilla literalmente aplastada contra la almohada y las palmas de sus manos también apoyadas en ella, le pasó su mano libre por debajo del vientre y la izó dejando sus nalgas en alto. La pelota de ping pong que aún llevaba en su boca  apenas si le permitió producir una serie de sonidos indescifrables.






Marta firmó los documentos que su secretario personal había colocado ante ella y el hombre salió del despacho. Se echó hacia atrás en su butaca, la hizo girar quedando frente al ventanal, la persiana extrusionada de lamas orientables le permitían observar el exterior sin ser vista, aunque a decir verdad, no había ningún otro edificio alrededor que tuviese dieciséis alturas, planta en la que ella se encontraba,    desde donde pudiese ser observada. Gustaba de admirar aquel cielo azul surcado en ocasiones por bandadas de aves.
A sus cuarenta y cinco años, era directora de aquella corporación farmacéutica con laboratorios propios desde hacía ya cuatro y aún tenía metas mas amplias en vista.
Si, estaba satisfecha con los resultados de su vida laboral. A pesar de la crisis económica, que les había obligado a bajar sus precios al haberse introducido en el mercado fármacos genéricos de menor coste, la corporación seguía teniendo unos sustanciales beneficios.


Su vida sentimental era otra historia, su marido, diputado por la provincia de Valencia pasaba mucha parte de su tiempo  fuera de casa, especialmente en Madrid. En mas de una ocasión la llamaba al teléfono móvil para decirle que no podría regresar a casa debido a algún motivo referente a su trabajo. Luisa era en realidad la causa, una joven afiliada al partido que impulsaba su carrera acostándose con el hombre en un pisito que tenía alquilado el diputado a nombre de un tercero.
Marta, por casualidades de la vida, ya hacía tiempo que sabía lo de Luisa y la verdad es que no le importaba. Las relaciones en el matrimonio se habían enfriado sexualmente hablando y  aunque la pareja se seguía teniendo verdadero cariño, aquel amor apasionado había ido desapareciendo con el paso del tiempo.


Se volvió de nuevo hacia la mesa de su despacho, de uno de los cajones extrajo una videocámara con reproductor y la puso sobre esta, pulsó un simulado interruptor que se hallaba en un lateral del mueble, automáticamente la puerta quedaba cerrada sin que pudiese abrirse desde el exterior, al tiempo que un pequeño led de color rojo se iluminaba sobre la mea de su secretario advirtiendo a este que no debía ser molestada hasta nueva orden.
Las imágenes se fueron sucediendo una tras otra sobre aquella pared de color beige claro, su cuerpo rememoró aquellos instantes y algo similar a una corriente eléctrica de baja intensidad recorrió su cuerpo de arriba abajo.








El tipo se levantó dejando a la mujer aún boca abajo sobre el lecho, manipuló los interruptores de al lado de la entrada y una sencilla lampara ilumino la estancia a la par que se apagaban aquellos focos que les habían iluminado hasta el momento , se acercó a la cámara de vídeo que también  se hallaba sobre un pie metálico junto a uno de estos y extrajo la cinta mini dv. Todo lo ocurrido desde el primer instante había sido grabado, volvió junto a la cama y dejó la cinta junto al rostro de la mujer.








.- Ahí tienes un posible recuerdo, si no la quieres la destruyes tu misma.- El hombre se quitó el antifaz y se sentó en el borde del lecho mientras decía esto.- Si te apetece darte una ducha el baño está en aquella puerta que se ve al fondo.


Gina giro sobre si quedando sobre su brazo izquierdo al tiempo que avanzaba su rodilla derecha hacía delante de forma que su sexo quedaba oculto, de este modo podía  admirar mejor a aquel ejemplar masculino. Tiro de la correa hacía arriba y escupió la dichosa pelotita.


.- Espero que hayas quedado satisfecha.-
.- Si, te lo has currado. He quedado muyyy satisfecha y así lo haré constar a la agencia.- Le sonrió al tiempo que alargaba su mano para acariciar el musculoso torso del hombre.




Marta volvió a guardar el reproductor. Aquella agencia que le había sido recomendada  por una amiga intima era formidable. No era la primera vez que había requerido los servicios de "Cuéntame tu fantasía" ni tampoco iba a ser la última. Ella solo debía descolgar el teléfono y llamar, desde el otro lado se le requería una clave de tres dígitos y tres letras,a la vez que un nombre de usuario que no fuese el propio, una vez hecha la comprobación pertinente se le pasaba con un hombre de voz agradable, Marta debería decir cuando deseaba de sus servicios y todo el aparato logístico se ponía en marcha.
La agencia disponía de una ficha de cada cliente en la cual solo figuraba un numero de cuenta corriente, la clave y el numero de usuario correspondiente a este, en ella se especificaban sus fantasías y el tipo de hombre o mujer que se prefería si se deseaba que fuese una sorpresa, caso contrario en la pagina web podría visionarse el genero y elegir a la carta.
El cincuenta por ciento del valor de los servicios se cobrarían por adelantado y el resto después de  realizado el trabajo, siempre y cuando el cliente quedase satisfecho, echo este que solía ser habitual. La agencia se encargaba de todos los preparativos y no dejaba nada al azar, incluso las escenas del callejón habían sido grabadas desde un lugar oculto. Marta había dejado su automóvil estacionado en un parking ubicado en una calle contigua como se le había indicado y desde el momento que entró en aquella angosta calleja no sabía lo que iba a ocurrir, todo sería una sorpresa preparada por la agencia, eso si, sabía que todo estaba controlado y nada malo le podía suceder.
Unos días antes de lo acordado, el cliente recogía un paquete que previamente había sido dejado en un casillero de correos del que solo este y "Cuéntame tu fantasía" poseían una llave. Dentro del paquete, vestimentas, cualquier complemento que debiese utilizar y unas instrucciones a seguir. La empresa también disponía de servicio rápido, pero ella, como muchos otros clientes, prefería que fuese un día programado que no interfiriese en su vida cotidiana.


A sus cuarenta y cinco años Marta estaba de muy buen ver y podría haber tenido un affaire sin necesidad de recurrir a la agencia, pero su cerebro le aconsejaba no tener ningún tipo de relaciones esporádicas con ningún empleado de la empresa, ni con un cliente, ni con un socio, ni con nadie que pudiese condicionar en un futuro cualquier decisión que ella debiese tomar. Esto se lo dejaba para su marido que parecía pensar mas con el pene. De todos modos ella nunca le hubiese dicho a nadie conocido sus preferencias sexuales, por lo que prefería, una vez al mes desembolsar una nada despreciable suma de dinero y disfrutar de lo lindo sin ningún posible contratiempo. Al fin y al cabo le venía a salir mas barato que el alquiler del pisito que Luisa y su marido utilizaban ocasionalmente, con la ventaja que tenía el cambiar de amante cada vez.






Jorge entró en el salón con aquella maleta para viajes de poca duración que casi siempre llevaba consigo debido a su trabajo, se acercó al sofá donde Marta se hallaba leyendo una revista médica y beso a su esposa en los labios.


.- Hola cielo ¿Que tal todo por aquí?.
.- Ya ves, sola como siempre.- La pareja tenía dos hijos gemelos que se hallaban estudiando en Londres y que apenas veían un par de veces al año, sin contar las charlas que tenían por videoconferencia desde el ordenador.
.- Lo siento cariño, ayer hube de quedarme por una reunión que teníamos hoy a primera hora.- Se excusó el hombre por no haber llegado un día antes como estaba previsto.
.- Lo entiendo, no te apures.- No pudo evitar una sonrisa irónica.- ¿Que tal Luisa? ¿La has visto por Madrid?.-
.- Si ayer la vi casualmente, pero nada, un momento de pasada.- La sonrisa de ella se tornó aún mas irónica si cabe.-
  "Claro, y tanto que de pasada, menuda repasada te habrá dado".- Pensó para si


Marta había conocido a la amante de su esposo en una cena de partido y posteriormente habían coincidido en algunos otros eventos, la verdad es que se llevaba bastante bien con ella y además de hombre compartían algunas otros gustos. Tenía que reconocer que el bueno de Jorge seguía teniendo buen gusto para las mujeres.  


.-Voy adarme una ducha.¡Vengo hasta los mismisimos de tanto viajecito!.- Se dirigió al baño de su dormitorio y la mujer volvió a quedar sola en la estancia.


Aunque su vista continuó posada sobre la revista científica sus pensamientos no estaban allí, la próxima vez  no se llamará Gina, en esta ocasión su papel será el de Adela , una empleada de hogar ilegal en el país, su imaginación le augura que seguramente deberá sumirse a los mas bajos y degradantes instintos sexuales del dueño de la casa donde sirve para no ser repatriada a su lugar de origen.





Un escalofrío recorrió su cuerpo, aquella noche Jorge pagaría aquel deseo que se había despertado en ella al imaginarse lo que podría suceder unos días mas tarde.




Una vez hubo salido de la ducha el hombre levanto la tapa del ordenador que había dejado sobre la cama, pulso su contraseña y sus dedos se movieron con fluidez sobre el teclado. La ventana que se abrió mostró un numero de clave y la demanda de un servicio, se trataba de Marta que volvía a reclamar una sesión de sexo desenfrenada.
Jorge sonrió, sabía que su esposa sospechaba que el y  Luisa eran una especie de amantes, lo que ignoraba es que en realidad eran los dos únicos socios de "Cuéntame tu fantasía" , lo que no desmentía que se hubiese acostado en alguna ocasión con ella. Solamente ellos conocían a sus clientes, tenían que saber con quienes trabajaban y para ello un detective de la agencia investigaba a quién recogía los paquetes que eran dejados en el casillero de correos. No podían dejar nada al azar.
Se preparó adecuadamente para recibir a Marta , sabía que el iba a ser aquella noche quién iba a disfrutar del mejor sexo que ella pudiera ofrecerle. Hoy despertaría en ella su fiera interior en lugar de la oveja que demandaba los servicios de la agencia. Todas las personas tenemos un rostro oculto, en el caso de Marta eran dos completamente opuestos y el los conocía.





lunes, 17 de octubre de 2011

"Lo que nos trae la lluvia"






La lluvia comenzaba arreciar aquella oscura noche de mediados de septiembre,  el limpiaparabrisas del auto no lograba deshacerse de el aguacero que le caía encima, y las dos personas que viajaban dentro del vehiculo apenas si lograban  distinguir las lineas que recorrian el asfalto de la calzada, a pesar de ello, si pudieron ver aquellas luces, las cuales parecían bailotear  a causa del efecto óptico que la tromba de agua producía a la vista humana.
.- ¡ Mira una casa !.- Señaló con un gesto de su cabeza el hombre que conducía aquel Opel Corsa.
.- Aquel desvío debe llevar a ella.- El dedo indice de la mujer apuntó hacia una placa de stop que a unos metros señalaba la salida y entrada a un camino, las luces que apenas si servían para ver a una escasa distancia, habían logrado que la ya ajada pintura de la placa y el agua que la empapaba reflejasen su silueta en la oscuridad.
El auto se desvió abandonando la carretera provincial por la que circulaba, rodó aproximadamente un kilómetro por aquel camino secundario hasta llegar frente al edificio de dos plantas,  que debía haberse construido unos cincuenta años atrás, y junto al cual este acababa. Su estado era algo calamitoso y esta noche de perros no le favorecía para nada.



El hombre tras parar el motor se contorsionó  en el asiento delantero quedando de rodillas sobre este, atrapó la funda del trasero y la arrancó de un brusco tirón.
La pareja se dirigió corriendo hacia la casa portando aquel improvisado paraguas  sobre sus cabezas, ya frente a la puerta de entrada una marquesina les protegió de la intensa lluvia. Un  farolillo, que pendía del techo de esta iluminó sus rostros. Fue ella quien pulsó el llamador un par de veces al tiempo que agitaba su corta cabellera de color maíz, sacudiendo así el agua que había caído sobre ella antes de colocarse bajo la funda que portaba su compañero, luego se abrazó con ambos brazos intentando calmar aquel frío que sentía y que le provocaba una incesante tiritera.
La fuerte bajada de temperaturas de las últimas horas les había cogido desprevenidos y sus ropas no eran de lo mas adecuadas. La mujer que aun no había cumplido los cuarenta años de edad portaba unos shorts de tela vaquera y una camiseta de manga corta, ambas prendas muy ajustadas  a su cuerpo realzando aquella exuberante figura, mas si cabe, al hallarse mojadas y adherirse por completo a ella. Por su parte, el hombre aproximadamente de la misma edad, tal vez con un par de años mas,  llevaba unos pantalones también tejanos, y su camiseta muy ajustada, denotaba que su cuerpo había soportado largas horas de ejercicios de gimnasia , mientras que sus poderosos brazos eran un premio a su constancia con las pesas.

La puerta se abrió tras una corta espera, en el marco de entrada se recortó la figura de un hombre de edad avanzada, que sin un ápice de pelo sobre su cabeza ,quedó mirando expectante a aquella pareja de extraños que la tormenta otoñal había traído hasta su hogar.

.-Buenas noches señor, no podemos seguir conduciendo así.-Dijo el hombre señalando hacia afuera.- Nos preguntabamos si podría darnos cobijo hasta que pase la tormenta. Me llamo Juan y ella es Lucia mi esposa.
El anciano miró a aquel tipo de cabellos castaños bien recortados, luego posó su mirada sobre la mujer.

.-Entren.- Invitó, apartando su cuerpo lentamente del umbral  y dejando espacio suficiente para que la pareja se colase en el vestíbulo  de   la vivienda. Tras ellos cerró la puerta.
.- ¿Que pasa Javier?.- Una mujer de baja estatura y aspecto frágil, apareció por el pasillo al que daba acceso la reducida estancia en que se encontraban.
.- Nada Pilar, estos jóvenes, Juan y Lucia tienen apuros con el agua y van a quedarse hasta que esto se calme.

La mujer se acercó a ellos mirando por encima de las lentes que utilizaba para leer, tendió su mano hacia la otra y cogiendola  suavemente por la muñeca tiró de ella hacía el interior de la vivienda, los hombres las siguieron, y dos puertas mas allá,  entraron en un espacioso salón-comedor donde el fuego de una chimenea caldeaba el ambiente.

.-Tal vez tengáis algo de calor,  es que mi esposa mantiene ya pocas calorías en su cuerpo y necesita que  la temperatura sea siempre un poco mas alta de lo normal.- Explicó el hombre el porque de aquel fuego encendido,  aún no había entrado el otoño y tan solo hacía unas horas que los termómetros habían descendido algunos grados.
.-No se preocupe es de agradecer un poco de calor hoy .- Comentó Lucia mientras se acercaba al fuego.
.- Ahora mismo les preparo un café y busco un poco de ropa seca de mis hijos.- Se ofreció la anciana.
.- Por mi parte no se moleste, apenas si me he mojado y en unos minutos junto al fuego me habré secado.
.- Yo si se lo agradecería, estoy calada hasta los huesos.- La mujer de cabello color maíz si aceptó la propuesta de la dueña de la casa.
.- Pues yo voy a por un poco de leña.- Anunció javier, encaminándose tras su mujer hacía la puerta de salida de la estancia, que a pesar de lo sencillo de su mobiliario resultaba extremadamente acogedora.
.- Espere yo le ayudo.- Se ofreció Juan.
.- No, no es necesario, tengo la leña en un trastero dentro de casa para no tener que salir fuera. No se apure, y caliéntese mientras yo traigo algunos troncos.

La pareja salieron dejando solos a aquellos inesperados visitantes, los dos quedaron frente a la chimenea, alejando de si, ese frío que se había apoderado de ellos durante esos minutos fuera del auto, y sin el aire acondicionado de este que les deleitase.
El hombre observó las fotos que se hallaban sobre la repisa del hogar, en dos de ellas los ancianos aparecían junto a un joven de unos treinta años de edad. En la otra, el mismo joven estaba situado junto a Pilar pasando su brazo por encima de sus hombros,  y una  muchacha se agarraba al brazo del anciano, dejando al matrimonio en el centro de la imagen.
Lucia por su parte, había quedado atrapada en la visión de aquel acogedor fuego.

.-¿Que vamos hacer con ellos?.- Casi susurró el tipo.
.- Tenemos que acabar con ellos, no podemos dejar pistas detrás nuestro. Cuando acabemos el trabajo no pueden quedar cabos sueltos.- Respondió ella sin dejar de observar la combustión de aquellos troncos que calentaban el salón. No denotaba ningún tipo de pasión en su repuesta, muy al contrario, la frialdad de su contestación erizaba el bello de la nuca de aquel hombre avezado en este tipo de situaciones.

Observó que las fotografías debían de ser al menos de quince años atrás y que no había ninguna mas reciente, tal vez los jóvenes ya no vivieran en el país y no podían visitar a los ancianos. Se encogió de hombros. La cara de el le resultaba familiar, aunque no podía precisar porqué.

.- Es una lastima, me caen muy bien pero deben de sufrir un accidente, posiblemente el fuego de la chimenea provoque un incendio.- Seguía sin desviar su mirada de las llamas.

El otro pareció hacer caso omiso al comentario de la mujer, de repente la imagen de un joven en las selvas venezolanas vino a su mente. ¡Joder! Se parecía mucho a el de la foto. Se trataba de Orlando, un muchacho de las FARC al que había conocido cuando había estado entrenando en aquel infierno verde, algo así como un intercambio de estudiantes, solo que en este caso se enseñaban  mutuamente lo que cada cual sabía acerca de armas y explosivos. Descartó la idea aquel no era Orlando.

La entrada de los ancianos le sacó de sus pensamientos, el hombre portaba unos pequeños troncos muy bien cortados, esto le hizo pensar que o bien eran comprados, o tal vez su hijo no estuviese tan lejos del hogar como había supuesto.
La mujer por su parte portaba una bandeja donde unas tazas humeantes bailoteaban a punto de ser derramadas, sobre el recipiente que contenía la leche caliente tintineaba una pequeña tapa de porcelana, material del que se hallaban echos el resto de utensilios, los cuales parecían cobrar vida sobre la oscilante bandeja.

.- He preparado unos cafés para que entréis en calor, y en el baño he dejado algo de ropa seca para que luego te cambies. Creo que te estará bien, aunque Luisa tiene algo menos de pecho. Si te apetece también puedes darte un baño, he dejado toallas limpias.- Explicó la anciana, al tiempo que dejaba milagrosamente, sin haber derramado nada, la bandeja sobre una mesita baja que se hallaba junto a los sofás.



Ambos se sentaron en estos, los cuales  a pesar de su larga vida aún se conservaban extremadamente confortables. El anciano, colocó la leña, en un hueco que se hallaba situado bajo la chimenea para ese menester, el y su esposa se sentaron en los dos sillones que completaban aquella parte de la estancia, la que cumplía con su cometido de salón.

.- Luego mas tarde prepararé algo de cenar, en esta casa solemos cenar algo tarde.- Comentó la anciana mientras todos apuraban sus tazas.
.- No se moleste, han sido muy amables al recibirnos de este modo.-
La de pelo color maíz, miró a su compañero mientras el agradecía la actitud de aquella encantadora pareja. Comenzó a dudar de que una vez llegado el momento, este fuese capaz de realizar lo que se esperaba de el.
.- No tiene importancia, cualquiera hubiese hecho lo mismo.
.- Creo que no señora, creo que esto lo hace poca gente.- Negó con un movimiento de su cabeza Juan.

Lucia se levanto de su asiento, no podía seguir escuchando esa conversación, sea como fuere los dos ancianos deberían morir aquella misma noche. También había caído en la cuenta de que posiblemente se presentase alguien mas, tal vez alguno de los hijos. En ese caso sería peor para el.

.- Me parece que voy a darme esa ducha. ¿Donde se encuentra el baño señora?.
.- Es una buena idea.  Al salir, la  puerta de la derecha. He encendido el calefactor para que no tengas frío.

Instantes después cerraba la puerta tras de si. En el interior la temperatura era muy agradable, y ella maldijo para su interior el que aquellos ancianos fuesen tan hospitalarios.
Sobre la tapa del inodoro había algo de ropa, y en el suelo junto a este unas bambas secas. Miró la ropa y observó que la mujer había tenido en cuenta su forma de vestir, le había dejado unos pantalones vaqueros largos y una camiseta de mangas también largas.
Se desnudó por completo y se plantó ante el espejo, esta vez no era para admirar su cuerpo como siempre hacía. Miró a sus ojos reflejados en el y se dijo para si misma que no podía ser de otro modo, tampoco a ella le entusiasmaba la idea de darles pasaporte a aquella adorable pareja.
Corrió la cortina y manipuló los grifos de la ducha hasta que el agua le pareció lo suficientemente templada, se introdujo en ella y dejo que esta recorriese todo su cuerpo mientras mantenía sus ojos cerrados. De repente un creciente mareo comenzó a apoderarse de ella, abrió sus ojos, todo parecía moverse a su alrededor, notó como sus piernas dejaban de sostenerla y caía en el suelo de la ducha.

Lucia despertó apenas unos segundos después que su compañero. Se sorprendió al verse fuertemente atada a la silla sobre la que se hallaba sentada. Miró hacia Juan que se hallaba a su derecha  en las mismas condiciones que ella, en su rostro también se reflejaba la sorpresa.

.-¿Pero que coño pasa, estáis locos?.- Profirió el hombre mientras miraba hacia los dos ancianos, estos se hallaban sentados frente a ellos y les observaban con una sonrisa un tanto irónica. A los lados, una foto de cada uno de los dos jóvenes que habían visto sobre  la chimenea descansaban ahora encima de la mesa. Frente a ellas dos platos que contenían algo así como una especie de carne en salsa, sus cubiertos correspondientes, una servilleta bien plegada y una copa de vino. Lo mismo para cada uno de los que se hallaban sentados a la mesa.

.-¿Recuerdas hace quince años, aquel atentado en el que murieron varios transeúntes al explotar un coche bomba?.- El anciano dejó unos instantes que la pareja reaccionase e hiciese memoria, cuando vio que sus ojos se iluminaron al recordar el echo, prosiguió con su explicación.- Mi hijo y su esposa resultaron muertos. Mas tarde vuestras vuestras fotografías se mostraron en los medios de comunicación, se dijo que vosotros habíais sido los artífices de aquella masacre y que al poco  fuisteis apresados.
Hace un par de meses, me enteré que se os iba a dejar en libertad con una escusa un poco ridícula. Si, ya se que el gobierno en los últimos tiempos anda algo encamado con vosotros, pero cual no ha sido mi sorpresa al  abrir la puerta y veros ahí plantados. ¡Joder! No sabia si reír o echarme a dar brincos al ver lo que la lluvia nos traía .

Los dos terroristas escuchaban a su anfitrión aún sin dar crédito a lo que les estaba sucediendo.

.- Mi mujer no se ha dado cuenta hasta unos minutos después, pero como podéis ver es una estupenda actriz y ha sabido seguirme el juego. También he invitado a mi hijo y su esposa a la cena como podéis observar.
.-¡Dios!.¡Juan mira!.- Le gritó Lucia a su compañero.

Este siguió la mirada de ella, fue entonces cuando notó como un mazazo en su cabeza, la pernera derecha de su pantalón estaba vacía.

.-¿Que me habéis echo, hijos de puta?.-Gritó con voz entre trémula y rabiosa.
.- Se me olvidaba, la cena sois vosotros, y lo vais a ser durante un tiempo. No quiero que os perdáis  nada, así que voy a manteneros con vida casi hasta el último instante, las heridas de ambos están debidamente cosidas y cauterizadas, la anestesia os evitará el dolor durante un rato aún.-
.-¿Como que de ambos cabrón?.- Preguntó Lucia temiendo en realidad la contestación, al tiempo que examinaba si faltaba algo de su cuerpo.

El viejo sonrió aún mas si cabe y dirigió su mirada hacia los senos de ella. Fue entonces cuando se dio cuenta de la terrible realidad. Bajo las ataduras que cubrían casi todo su tronco uno de sus senos había desaparecido.

.-¡Pero hombre abuelo que eso se come crudo!.-Susurré recostado en aquella cómoda butaca del cine.
Sonia  me atizó un suave codazo.
.-¡Pshhhhhhh!.- Me chistó colocando su dedo indice sobre aquella preciosa boca que me volvía loco.

El resto de la película fue un mascazo mayúsculo. El viejo resultó ser un antiguo cirujano. Junto a su mujer y su hijo habían practicado desde siempre el canibalismo. La nuera, se hallaba en proceso de inicio a la dieta familiar cuando había ocurrido lo de aquel atentado.
Lo que ocurrió a partir de comerse a los terroristas fue, que por circunstancias varias, una serie de personajes iban a dar con sus "huesos" en aquella maldita casa. Algunos se daban cuenta de que algo ocurría e intentaban huir, sin embargo los dos ancianos salían de los lugares mas inesperados y ¡Zas!, acababan siendo parte de la dieta mediterráneo-canibal .
Una joven, (la chica),lograría hacer estallar aquella casa con ellos dentro y luego se alejaría del lugar con su ropa echa jirones y su rostro al igual que el resto de su cuerpo cubierto de arañazos y magulladuras. Por supuesto no se daría cuenta que una mano emergería de entre los escombros.

Tras el tostón  cinematográfico nos dirigimos al parking del centro comercial donde se hallaban ubicadas las salas de cine, comenzaba a caer una fina lluvia cuando nos subimos a mi Fiat Braba.
Después de haber recorrido algunos kilómetros comentando la espantosa película, la lluvia se había convertido en verdadero aguacero. El motor del Fiat comenzó a fallar, seguramente debido a que algún cable eléctrico del distribuidor se habría humedecido. Me desvié por un camino que se hallaba a la derecha de la carretera en dirección a unas luces que se divisaban a lo lejos. A pesar de no decir nada, a ambos nos vino a la mente la situación en que habían llegado a la casa Juan y Lucia.
Sonreí y pensé. -¿Seré idiota?-
El camino acabó frente a una puerta de barrotes de hierro torneados que impedía el paso al terreno donde se hallaba ubicada la casa. En el mismo instante que llegamos junto a ella el motor del auto se paró.

.-¡Mierda!.Hay que ir andando.- Me revolví en mi asiento y poniendome de rodillas sobre el, alargué el brazo y atrapé una manta que siempre llevaba en la parte trasera. Ya se sabe, para el caso de que a mi y a Sonia se nos ocurría alguna vez tumbarnos bajo un árbol y "estudiar" sus raíces a fondo.

.- ¡Toma! Tápate con esto al salir.- ¿Como no?. Soy mas caballero que el de la peli.

Tras abrir la puerta de hierro corrimos bajo la manta hasta situarnos bajo el porche de la casa, la luz que se hallaba colgada del techo iluminó nuestros rostros. Ambos nos miramos aquello cada vez se parecía mas a la dichosa película.
Fui yo quien apretó varias veces el pulsador que se hallaba junto a la puerta. Apenas un minuto después la puerta se abrió, un hombre de edad avanzada y sin un solo cabello sobre su cabeza, quedó enmarcado en el hueco que esta había dejado. Volvimos a mirarnos mi compañera y yo atónitos.
De repente solté una carcajada y ella procuró reír de manera mas comedida.

.- ¿Que os pasa?.- Preguntó el hombre contrariado.
.- Nada señor Antonio.- Logré contestar por fin.- Son cosas nuestras, una tontería que hemos recordado. ¿Esta su nieto por ahí?.-
.- Si, ya han llegado todos y están en el garaje.- Contestó el hombre.- Cuando estéis medio borrachos, no la liéis con mis herramientas como siempre.

La fiesta de cumpleaños de mi amigo ya había empezado.

martes, 13 de septiembre de 2011

"Un día cualquiera"


7: 00. AM. Me he despertado esta mañana con nuevas ansias de luchar, me siento feliz he encontrado trabajo después de dos años en paro, perdón en paro no, mi gobierno dice que si estoy haciendo cursillos no estoy parado, he hecho veinte cursillos en este tiempo de reeducación laboral. No importa por fin hoy empiezo a trabajar, doy al interruptor de la lamparilla que hay sobre la mesita. ¡Leches! No me acordaba que ayer nos cortaron el suministro eléctrico por falta de pago. No importa, con el dinero que me dejo ayer mi cuñado, tomaré café en el bar y me compraré un paquete de tabaco, hace una semana que no pruebo un cigarrillo, no por temas de salud sino mas bien económicos.
Procuro no hacer demasiado ruido para no despertar a mi esposa, últimamente no hacemos el amor apenas y la tensión flota en el ambiente, recuerdo aquella canción de el Último de la fila.




7: 15 AM. Me dirijo a la maquina expendedora de tabaco esperando oír esa voz agradable que me diga su "tabaco gracias", dejo caer las monedas por la rendija y pulso el botón correspondiente al ducados, me asombra ver como tiene el mismo precio que el Winston cuando toda la vida ha sido mucho mas barato, será por eso de la igualdad.
"Tome su tabaco asesino del medio ambiente".¡Joder, parece la voz de la Pajín!. Me alejo rápidamente del bar cuando toda la gente sentada frente a la barra se vuelve hacia mi con cara de pocos amigos.
Después de diez minutos en la parada del autobús me ha recogido un conocido con su auto, va en mi misma dirección y no le importa acercarme si le doy diez euros por la gasolina, me parece un poco caro solo se desvía doscientos metros de su lugar de destino. Sin decir ni "mu" le doy el billete, me ha dicho que los autobuses están en huelga y que tal vez me toque esperar una hora para poder atrapar uno.


14: 00.PM. Es por fin medio día, tanto tiempo sin trabajar me ha dado un hambre feroz, también un buen dolor de espaldas después de estar haciendo toda la mañana tabiques en la obra donde he empezado por fin a trabajar. No importa soy feliz, tengo trabajo. Voy a una tienda que hay cerca de la obra y compro una botella de cerveza con el dinero que hemos juntado entre cinco compañeros que están en la misma situación económica que yo y que también es su primer día de empleo,  me voy a poner las botas, cerveza para comer,  soy consciente de que saldremos a trago por barba pero no importa, soy feliz tengo trabajo.
Al salir de la tienda alguien me increpa. ¡Tendrá poca vergüenza, a su edad y de botellón!.Me vuelvo se trata de dos mujeres de edad avanzada que circulan por la otra acera.
"Señoras es  para comer en el trabajo".-Les explico
"Eso se lo cuentas a tu abuela. ¿Te crees que somos tontas?
"Tontas no,pero si podían ser mis abuelas".- Andé rápido para no escuchar lo que comenzaron a soltar por esas bocas de labios arrugados como pasas.


Estábamos sentados en corro preparándonos para comer cuando se acercó el encargado de la obra, de soslayo miró el tuper que tenía frente a mi y donde se hallaban tres hamburguesas,
 bastante frías por cierto.


"Pero hombre, ¿acaso no oyes a nuestro gobierno decir que las hamburguesas producen una obesidad espantosa?".-
"¡Joder! Tengo 42 años, mido 1,75 m, y peso 74 kg. No creo que ese sea mi problema".- No puedo evitarlo y dirijo mi mirada hacia esa protuberante barriga que le impide verse el miembro cuando va a orinar. Se da cuenta y soltando un bufido se aleja. Menos mal que habíamos vaciado la cerveza en una botella de plástico opaco, de zumo de melocotón creo que se trataba y que habíamos previamente lavado.


18: 00 PM. Hemos acabado la jornada y nos estamos lavando como los gatos con el agua fría de la manguera, de nuevo el viejo anuncio de michelin se acerca a nosotros.
"Señores lo siento pero tengo que daros una mala noticia".- Todos le miramos esperando que acabase de hablar, algo parece que se le ha atragantado y no pueda continuar. Tras un espacio de tiempo que se nos hace una eternidad prosigue.-" La empresa va ha cerrar". "Don cesar se ha fugado con todo el dinero que ha podido recoger de las facturaciones y de algunos bienes que había vendido antes, sin que nadie lo
supiera. La empresa esta caput".- Acaba con un gesto de su dedo pulgar señalando el suelo.
¡Adios al trabajo!. ¡Adios al jornal que habíamos trabajado y que no cobraremos ni de coña!.


Salgo del perímetro vallado de la obra y me encuentro a mi hermana y mi cuñado esperándome fuera, me han traído mi auto, le han cambiado los dos neumáticos que tenía destrozados cuando se han enterado de la huelga de transportes públicos, y estos dos ángeles me lo han traído para que pueda volver a casa.
Después de explicarles lo ocurrido con el trabajo, se marchan con otro vehículoque también han traído, este de su propiedad y que esta bastante mejor que el mio. Emprendo camino de regreso a esa casa sin luces que me aguarda.
18:15 PM. ¡Vaya día!, ya la he vuelto a liar, acabo de pasar por un radar fijo a 120 kilómetros por hora. Hace poco han cambiado las limitaciones de velocidad en autovías y autopistas y lo máximo permitido son 110 km/h, de seguro que pronto me llegará la notificación para que abone los 100 euros de multa, a 10 pavos por kilómetro que he sobrepasado me va a salir la broma.
Me encojo de hombros y continuo mi marcha. ¿Que se le va hacer?. Ya no pueden ocurrirme mas cosas hoy. Cuan equivocado estoy, antes de llegar a la salida de la autovía que me debe llevar a mi destino revienta uno de los neumáticos que no han sido reparados, no reproduzco los tacos que se escapan de mi boca por si alguna persona casta lee este relato alguna vez.
Ya he bajado el gato tras haber cambiado la rueda por la de repuesto, y estoy dándole un repaso a los tornillos de la rueda cuando los dos motoristas de la guardia civil paran sus maquinas  junto a mi coche, uno de ellos se coloca junto a mi mientras el otro esta pendiente de que los demás vehículos se desvían de la zona donde nos encontramos lo suficiente para que no pueda suceder un accidente.
"¿Necesita ayuda?".-Me pregunta después de haberme dado las buenas tardes y yo haberle respondido con la misma frase. No se que coño de buenas tardes, pero la educación ante todo.
"No gracias ya he acabado".-
El hombre mira los neumáticos.
"¿Sabe que dentro de poco tendrá que cambiar esas ruedas por unas de tipo A?.-
"Si algo he oído".- ¡Y una leche!. Cada rueda de ese tipo para este trasto que llevo y que pasa la ITV a duras penas cuesta 100 euros, y yo lo máximo que puedo permitirme con los 400 que me paga el estado por estar parado,son unas de 15 euros por estar recauchutadas, eso comiendo judias blancas cocidas, con una hojita  de laurel y alineadas con un poco de aceite y sal durante toda la semana. Mas tarde me enteraré que esos neumáticos no existen a la venta aún, ya que las normativas europeas no han concretado todavía que características deben cumplir, posiblemente  tarden un año en decidirse según escucharé dentro de poco en alguna emisora de radio.¿De donde coño saldrán estos políticos con estas gilipolleces? ¿Acaso dicen lo primero que se les ocurre después de haberse dado un buen almuerzo de trabajo y tomado alguna copita de mas?


18:30 PM. He llegado a casa al fin "sano y salvo". ¡Sorpresa!. Hay luz. Esos dos ángeles deben haber pagado el recibo pendiente y las costas del enganche. Me dejo caer en el sofá, mi mujer debe estar en casa de su madre como casi todas las tardes, por lo menos allí puede comer algo decente, aquí en casa solo comemos carne una vez a la semana, imagino que la compra cuando puede la pobre. Oigo ruido en el interior de la casa, parece que viene del dormitorio, seguramente este haciendo la cama, la oigo gemir,corro hacia allá, debe haberse lastimado, al abrir la puerta me encuentro a mi mujer con las manos y las rodillas sobre el lecho, un tipo fornido y con un gran bigote le empuja con la parte baja de su cintura  por detrás.
"¡Joder!".-Nunca mejor dicho.-"¡Isabel! ¿Qué coño haces?".- La pregunta no tenía sentido y me dí cuenta casi al instante pero no se me ocurría nada mas.
Posiblemente estaban en el momento cumbre y prosiguiendo con la faena contestó a mi pregunta mientras el otro me miraba entre irónico y burlón.
"¿Como te crees que he pagado la luz y comes carne de vez en cuando?".-Su voz suena entrecortada mientras que no deja de moverse.
Ahora reconozco al fulano, es el carnicero de la esquina.
"¿Que pensaría Mónica si te viera?".- Mónica es mi hija que estudia en Londres.
"Tu hija es prostituta, ninfómana, y sacerdotisa de una secta vampirico-sexual. ¡Que no te enteras!".- La misma voz entrecortada y apretando cada vez con mas brío hacia atrás.-"¡Y sal de una vez que me da mal rollo!".-
Suena el timbre de la puerta de entrada insistentemente, voy a abrir sin salir de mi asombro. Entonces la habitación que se veía con la webcam cuando hablaba con Mónica, esa habitación de la que pendían crucifijos puestos del revés y animales muertos colgando. ¿No eran los decorados de una obra de teatro que se realizase en el centro?. ¿La ropa que llevaba, parecida a la que las hijas de Zapatero llevaban en su visita a la Casa Blanca, tampoco era para la función?.Los estudios tampoco los pagaba con  becas claro.
Abro la puerta, la figura de la asistenta de mi vecina custodiada por dos agentes de la Policía Nacional se recorta en el umbral.
"¡Este es agentes!".- Su dedo señala mi nariz
"¿Que ocurre?.-
"Esta trabajadora del hogar le ha denunciado por fumar y envenenar su espacio".-Me explica uno de los agentes, el mas joven y con cara de no haber roto un plato en su vida.
"Pero si esta mujer trabaja en la casa de al lado".-
"Si pero cuando fuma con la ventana abierta el humo se introduce por la ventana de su vecina.¿Es cierto que fuma con la ventana abierta?".-
" Si, pero.....".-
No acabo la frase los dos tipos se lanzan sobre mi arrojándome al suelo, aplastando mi mejilla contra el gres, que esta bastante descolorido por cierto.El que no ha roto un plato pone su rodilla sobre mi trasero y coloca mis manos juntas a mi espalda, en décimas de segundo unas esposas abrazan fuertemente mis muñecas.
Debido al escandalo Isabel y el "bigotes" salen apresuradamente del dormitorio como sus madres les habían traído al mundo. El miembro de el cuelga flácido apuntando al mismo gres sobre el que estoy.¡El muy.......ha consumado!. Los dos agentes quedan boquiabiertos, mientras la asistenta mira con indiferencia pensando para si que ella tiene lo mismo que mi mujer. No es cierto, reconozco que Isabel a sus treinta y ocho años esta cañón.
Al de los platos se le cae un hilillo de baba y cae sobre el ojo que no esta contra el suelo, me ha dejado ciego.




20:00 PM. ¿Sera posible que ahora que no me puedo rascar me pique la punta de la nariz?.Las esposas en la espalda me lo impiden. Cruzo mis piernas y agacho mi cabeza hasta que puedo frotar mi nariz contra mi rodilla. ¡Que gustito!.
Frente a mi un tipo que ha pegado a su mujer hasta dejarla medio muerta , ahora no desvía la mirada del pavimento, me pregunto si esta arrepentido o pensando en como rematar lo empezado.
Los agentes que nos custodian hablan acerca de lo laborioso que es el juez y de como intenta llevar todos sus casos al día. "Lo mismo que Garzón que acumula cientos de pleitos y solo presta atención a los mas populares, aunque no le pertenezca resolverlos".- Comenta uno de ellos.
Alguien con una toga sale de detrás de una puerta que acaba de abrirse, dice un nombre que no recuerdo y el tipo que ha apaleado a su esposa se levanta y es acompañado por dos agentes desapareciendo por la misma, en el interior se encuentra  la sala donde el juez dictaminará lo que hace con el. Un cuarto de hora mas tarde sale sin esposas, y con una sonrisa de oreja a oreja abandona los juzgados.
Estoy de suerte, seguramente el juez es un buenazo.
Unos minutos después me encuentro ante ella. El juez es una mujer treintañera de muy buen ver.
"¡Señora juez, perdone pero esto es un error!".- Me mira un instante con cara de pocos amigos, después desvía su mirada hacia los agentes que tengo detrás y les hace una seña, estos me sacan en volandas.
Mas tarde me explicaran que a doña Antonia Trujillo se le debe llamar "Señoría" o en su defecto señora jueza.
¡Juez, jueza! ¿No es lo mismo?.


21:30 PM. Me han fichado, me han hecho fotos de frente y de perfil, me han tomado las huellas y me han colocado en un calabozo donde un camastro de obra y una manta taleguera es lo único que hay en su interior.¿Pero que esta pasando? ¿Se ha vuelto todo el mundo loco?.
Se abre un ventanuco en la recia puerta que impide mi salida, por el hueco una mano me larga un trozo de pan minúsculo con una rodaja de mortadela, parte  en su interior y parte por fuera.
"Si se va a arruinar el estado no hace falta que me pongáis de cenar".-digo susurrando.
"¿Que has dicho?.- La voz del otro lado suena demasiado hosca, atrapo el bocadillo y niego haber dicho algo, me lo zampo en dos bocados, le pediría agua al tipo de fuera pero me abstengo por si me la traen en un dedal.
No se que hora es,  apagan la luz y no puedo seguir leyendo por 5ª vez los nombres escritos en las paredes,, en su mayoría han sido impresos rascando la pintura con las uñas, y otros con el resultado de un alimento después de haber sido digerido.
Alguien me zarandea hasta despertarme,al fin había podido dormir un poco en ese acojedor camastro después de que el cansancio se apoderara de mi, le miro, es el mismo que me dio el banquete para la cena.
"¡Vamos levanta!".-


18:55 AM. Me han soltado sin mas, han abierto la puerta que da a la calle y me han dicho que puedo irme.
Allí plantada en la acera esta Isabel, me acerco a ella.
"¿Has pagado tu la fianza o algo así?.-Le pregunto con una voz que procuro parezca lo mas hostil posible.
"No, ha sido cosa de Toñi".-
"¿Quien es esa Toñi?.- No recuerdo a nadie con ese nombre que quisiera sacarme de la cárcel.
"La jueza ".- Me responde ella mientras hecha a andar y yo tras ella.
"¿La conoces?".-Proseguí con el interrogatorio cada vez mas contrariado.
"Ahora si, es lesbiana, ¡Ah! y me ha dicho que puedo trabajar con ella como secretaria".-Responde sin dejar de andar y sin mirarme al rostro de tonto que me ha quedado.-"¿Te imaginas?
Si, imagino la escena, Isabel bajo la mesa del despacho de la Toñi esa.
Por fin la pregunta clave.
"¿Y lo tuyo con el carnicero ese?".-
Ahora si se para y me mira fijamente con esos maravillosos ojos que Dios le ha dado.
"No seas tonto, a pesar de sus 23 cm y que aguanta mas de media hora sin dejar de bombear, solo te amo a ti".
No se si lo que me ha dicho es bueno o malo.¡Joder! ¿No es suficiente 15cm y cinco minutillos bombeando?.
19:00 AM. No puedo evitarlo la atrapo por la cintura y la beso con vehemencia.


Aunque el escrito esta en presente ya que el  pasado no me gusta y el futuro lo desconozco, en realidad estos hechos ocurrieron hace ya dos meses. Ahora Isabel,Toñi y yo vivimos juntos, la jueza dice que si sigue el partido del progreso tal vez saquen una ley que apruebe los ma"tri"monios entre "tri"os,al fin y al cabo las dos palabras están hechas la una para la otra. Somos felices, ellas trabajan y yo me dedico al hogar haciendome cargo de todo lo referente a el, a excepción de la compra de la carne que la hacen ellas dos juntas porque dicen que la eligen mejor.Me han prometido que ya no van a la misma carnicería, aunque por lo visto, donde la compran ahora va mucha gente y tardan casi dos horas en volver.


Es maravilloso ver lo que puede cambiar la vida de una persona en tan solo un "día cualquiera".


Este relato es ficticio, cualquier parecido con la realidad es mas que probable.

"Yo lo elegí así"

Hoy es el día de su boda y un cúmulo de emociones enturbia mis sentidos, estoy con el y le ayudo a  realizar los últimos preparativos para su salida hacia la iglesia donde le espera su gran amor de toda la vida, la felicidad inmensa que siento hacen que esas lágrimas que lucho por no dejar salir,  intenten romper mi resistencia, consiguiendolo de cuando en cuando y mis  acuosos ojos se tornen cristalinos.
Tantos y tantos recuerdos asoman a mi mente, las imágenes  desfilan una tras otra, y  como si tratasen de un documental se van sucediendo  aquellos maravillosos instantes que la vida de Ricardo han dejado grabados en lo mas profundo de mi ser.

Recuerdo cuando empezó a reconocer a las personas mas allegadas a el y sus primeras  sonrisas de satisfacción al vernos, cuando agarraba con fuerza mi dedo  para que yo le dijese palabras cariñosas que a el le hiciesen sentir bien, y aquellos balbuceos en esa especie de idioma irreconocible para los demás pero tan claro para mi..




También recuerdo como si fuese hoy la primera silaba inteligible que salió de aquella pequeña boquita "Ta ,ta", un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y sentí como se me erizaba el bello hasta de los sitios donde habia sido depilado concienzudamente.


Como empezó a rasgar la tetina del biberón con aquel pequeño dientecito que comenzaba a brotar de sus inflamadas encías.Las noches que pasé en vela por causa de aquellos dientes y el dolor que le provocaban, y también cuando empezaba a llorar porque le dolía la barriguita o cualquier otro motivo, los paseos que daba por la casa con el en brazos intentando que su dolor le fuera mas llevadero, al tiempo que mis parpados parecían pesar una tonelada queriendo bajarse como si se tratasen de la persiana del garaje.


Cuando comenzó a gatear por los suelos, y aferrándose a cualquier sitio posible levantaba aquel cuerpecito e intentaba dar sus primeros pasos, al tiempo que los objetos que hubiesen por encima de los muebles se convertían en objetivo a alcanzar.


La primera vez que hizo sus cositas en aquel pequeño inodoro de plástico que se le había comprado expresamente para el y lo contentos que todos incluido el nos pusimos.


Las carcajadas resplandecientes que manaban de su boca cuando se deslizó por aquel tobogán del parque por primera vez, siempre con una mano sujetandole un poquito para que no cayera demasiado rápido.


Su también primer día de colegio cuando alineado con los demás niños de la clase que le correspondía, su mirada me buscaba entre confusa y asustada, yo me mantuve cerca de el hasta que ya en el interior del centro le perdí de vista, mi niño no lloró, muchos otros si lo hacían, soltando un llanto que crispaba a sus madres, las pobres sentían unos terribles deseos de entrar en el recinto agarrar a sus niños y salir corriendo. El no lloró y eso me hizo sentir aún mas orgullosa si cabe.









En  mi boca se dibuja una sonrisa cuando recuerdo los pequeños huecos que quedaban en aquella boquita cuando comenzó a cambiar sus primeros dientes por los que parecían marcar la diferencia entre ser un bebe y un pequeño hombrecito, estos deberían ser los que le acompañarían con un poco de cuidado durante el resto de su vida


Si lloró aquel otro día cuando ya tenia ocho añitos y un niño algo mayor que el le había pegado, al recogerle en la salida del colegio no dijo nada, pero yo le conocía demasiado bien y supe al instante que algo sucedía, por fin en casa durante la merienda me contó lo que le había ocurrido con aquel abusón un añito mayor que el pero que aparentaba ser su padre. Por supuesto rápidamente le consolé y le proporcione algunos sabios consejos: "Tu no busque líos cariño, pero si ves que te quieren pegar les das una patada en los cataplines antes de que te toquen, el que da primero da dos veces". El consejo fue tomado por el con mucho interés y hubo que ir varias veces al colegio porque algún niño había sido pateado en sus genitales.


Contaba con diez añitos el día que a la salida del centro corrió hacia mi con aquella sonrisa de felicidad que le hacía ser un niño encantador y me contó que Ana era su novia, me dijo ilusionado que ella le había dado un beso durante el recreo, de repente se puso serio y me dijo "En la boca como los papas y las mamas", al tiempo que señalaba con su dedito la parte de su cuerpo a la que hacía referencia. "¡Caramba con el niño.nos había salido un Don Juan!".




A mi mente vino aquella imagen de la película "Mi chica" en la que  Macaulay Culkin y Anna Chlumsky  se dan aquel primer beso, aquella película me chiflaba, además Ricardo era muy parecido al protagonista, y casualidades de la vida, la niña también se llamaba Ana.
Han pasado quince años y hoy mi chico se casa con Ana, durante todo este tiempo han caminado siempre juntos y al parecer tambien se han mantenido fieles el uno al otro. "De verdad parece una peli de amor".


A pesar de todo, mi felicidad se ve enturbiada por los oscuros recuerdos de unos acontecimientos que sucedieron un año antes de que Ricardo naciese. Un tiempo en que yo solo deseaba morir y de hecho lo intente en dos ocasiones, la primera con una ingesta de pastillas, que por fortuna, con un buen lavado de estomago a tiempo no produjeron el terrible desenlace que yo deseaba en aquellos instantes. La segunda vez una cuchilla de afeitar desgarró mis venas a la altura de mis muñecas, de nuevo mi madre me encontró a tiempo y un amable doctor de cabellos plateados y con una voz extremadamente dulce consiguió reparar el daño que yo había infligido a mi cuerpo, y al mismo tiempo hacerme ver que quitarme la vida no era mas que un acto de cobardía y que lo valioso es enfrentarse a los acontecimientos y sobrepasar cualquier problema a base de luchar contra las adversidades, sobre todo a mis dieciséis años cuando tenía toda una vida por delante.Decidí que tenía razón y que el único culpable de todo era el pequeño ser que se estaba formando dentro de mi desde hacía tres meses, y por el cual Antonio me había dejado alegando que se sentía demasiado joven para ser padre.
En aquella época, a pesar de no haber tantas facilidades como ahora, pude abortar en un centro público apoyándome en mi temprana edad, a pesar de que estaba físicamente bien .


Dos semanas después de mi último intento de suicidio ingresé en aquel centro durante la tarde-noche , a la mañana siguiente a primera hora me hicieron un IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).
A las 21 h. salía del centro por mi propio pie, ya estaba solucionado el “problema” que no me dejaba dormir.




Comencé a trabajar para el matrimonio Marti, ambos doctores, cuando Ricardo apenas si contaba con un mes de vida. El matrimonio debía viajar muy a menudo por todo el mundo asistiendo a diferentes convenciones, esto y su trabajo diario habían sido las causas por las que yo me había tenido que hacer cargo de los cuidados del niño. Mas tarde cuando Ricardo se hizo mayor, y como yo casi era ya de la familia, quede en la casa haciendome cargo de todo lo que se refería al hogar. Con los años, mientras veía como crecía  tomaba  conciencia de lo que realmente hice aquel día. Sin pretenderlo calculaba que ese hijo no nacido debería tener su misma edad.¿Que hubiera sido, niño o niña? De haber sido varón no creía que se hubiese parecido a Ricardo porque Antonio al igual que yo tenemos el cabello moreno. pero esto no era impedimento para que yo le viese como a el.
Un día mientras veíamos una manifestación en  un telediario de televisión, y mientras daban la noticia de que  una multitud de mujeres habían salido a las calles a manifestarse, vociferando y  portando pancartas que hablaban del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y del derecho a abortar, el muchacho que contaba con once años me preguntó ¿por qué las mamás matan a los niños que llevan en la barriga? ¿mi mama también me hubiera podido matar y no habría pasado nada, verdad?.



Durante unos instantes no supe que contestar y mis ojos se rasaron de lágrimas. "No pienses eso cariño, tus papas te quieren mucho, y yo también".


Recordé un articulo que había leído en un blog de Internet, en el cual una madre contaba como había abortado en su primer embarazo, como después había tenido tres niños, y lo que estaba sufriendo por lo que había hecho, por la causa egoísta de no haber abandonado aunque hubiese sido temporalmente su vida profesional, al final del relato daba una serie de consejos.


A todas las mujeres que quieren abortar les diría: 



1- Cuando una mujer es madre se da cuenta que todas las cosas que antes consideraba importantes, pasan a un segundo plano. 


2- Un hijo no te hipoteca, sencillamente te enfrenta a una realidad que quizás no planeabas, pero como todo en esta vida hay que afrontarlo con coraje y responsabilidad. Quizás sea la decisión más importante y trascendente que hayas de tomar. Mi vida programada por su vida. 


3- Si decides abortar piensa por un momento en aquella “cosita” que tan solo mide unos milímetros y que te necesita a ti para poder ser. 


4- Las mujeres tendríamos que unirnos e iniciar una revuelta social y en lugar de pedir más facilidades para abortar, exigir más ayudas efectivas para poder “realmente” decidir sobre nuestro cuerpo y el bebé que esperamos. 


5- Se habla de la salud mental de las mujeres que se quedan embarazadas y no desean tener a su hijo, pero no se habla de las repercusiones psíquicas en las mujeres que un día abortaron. Yo, personalmente, he quedado marcada para toda la vida. 


Begoña Hernández


Abandono todos estos dolorosos recuerdos y me centró en el momento en que Ricardo esta viviendo, al fin y al cabo el es para mi como aquel hijo al que maté y que nunca podré ver, porque yo lo elegí así.


PD.- Este relato va dedicado a todas las mujeres valientes que a pesar de no entrar en sus planes, han cambiado su vida por la de ser madres. También para las que están indecisas y  machacan sus cerebros con lo fabuloso que es el aborto como medio anticonceptivo, simplemente decirles que lo que ellas decidan con su cuerpo me parece justo, siempre que su decisión no implique daño a ningún otro ser humano, porque a pesar de que alguna ministra haya dicho en el parangón de su inteligencia que un feto no es un ser humano, lo cierto es que de una pareja de humanos nunca ha salido un simio, ni un can, ni un caballo. Desde hace tiempo que la ley es permisiva en casos extremos y me parece justo que así sea, lo que no puedo entender es que se haga el amor sin tomar ningún tipo de prevención contra el embarazo y que mas tarde ese ser vivo sea eliminado por no llegar en el momento deseado.
A pesar de no ser mujer creo que lo mas maravilloso es poder dar la vida a otro ser humano, y como padre decir que me siento orgulloso de haber ayudado a sacar adelante a tres hijas con las que me siento enormemente feliz apesar de las adversidades que mi esposa y yo hayamos tenido que vivir




lunes, 12 de septiembre de 2011

" Un, dos, tres, me tocó "


 





Siempre supe que mi momento llegaría tarde o temprano, creí que esto no iba a afectarme como a los demás, al fin y al cabo yo ya lo debería tener asumido.
He vivido intensamente sabiendo que este iba a ser el desenlace final.
Por supuesto, creía tener muy claro, que algún día, en algún lugar, algún tipejo resolvería que ya no era lo suficientemente útil para sus intereses, y que había llegado el momento de darme el pasaporte. Ese momento había llegado, y yo lo sabía. Podrían pasar, minutos, horas, tal vez algunos días, pero lo que era seguro es que iba a ocurrir y no podría hacer nada por evitarlo.
Durante largo tiempo, yo mismo había sido el encargado de ejecutar estos trabajos, para alguien del que solo conocía la firma del cheque que se me abonaba religiosamente. No había sentido ningún tipo de remordimiento, de no haber sido yo, otro hubiese ocupado mi lugar y no lo habría dudado, si bien es cierto que en los últimos tiempos estos encargos ya no me eran tan indiferentes.
Conozco sobradamente como demonios funciona esto. Cuando los años se te echan encima decenas, de ojos están puestos sobre ti, observando cualquier mínimo movimiento en falso, ligeros detalles que denotan que ya estas quemado, y que de un momento a otro no vas a responder del modo esperado, y efectivamente llega ese momento en que las dudas invaden tu cerebro, alguien se da cuenta y tu nombre se ve añadido en una tenebrosa lista.

Una cosa era segura, el fulano que viniese a por mi no se iba a llevar la satisfacción de verme rogar.
La curiosidad por saber quién iba a ser el encargado de hacerlo me invade, aunque no creo que sea mucho mayor de treinta años de  edad, osea, un niñato, al igual que yo cuando empecé.
Recuerdo la primera vez que tuve que enfrentarme a mi primera víctima, se trataba de un hombre de cincuenta y cinco años, con dos gemelos de corta edad aún a su cargo. Rogó que no lo hiciese, me hablo de sus hijos y lo que podría ser de ellos, pensé que era demasiado mayor para tener niños pequeños y que debía haberlo pensado antes de meter el "churro en caliente", así que no lo dude y cumplí con mi trabajo.

Durante tu vida laboral contemplas rostros y actitudes de todo tipo ante su fatal desenlace, algunos parece importarles un comino,incluso parecen estar deseando que llegue  ese momento. Otros asumen su final con dignidad y evitan demostrar ningún tipo de sentimiento. Finalmente, están los que su temor a no encontrar otra vida mas allá, les hacerse degradarse, hasta el punto de llorar y balbucear intentando que tu corazón se ablande y el inexorable proceso de eliminación se detenga.




Lo peor de tu trabajo es conocer a quién te has de cargar, cosa que puede ocurrir si no te mantienes alejado de todo el mundo, no dando lugar a que se creen lazos que algún día puedan interferir en tus reacciones.
Yo había roto mi norma y se sobradamente lo que esto significa.
Hace algunos meses había conocido a una mujer estupenda, en realidad la conocía desde hacía mucho tiempo, aunque nunca había  hablado con ella, yo sabía que ella podría ser una de mis posibles víctimas en un futuro no muy lejano, al igual que podría serlo cualquier persona de mi alrededor.

La terraza del chiringuito en la playa se hallaba repleta de gente, que o bien esperaban a ser atendidos por alguno de esos camareros que se movían velozmente por entre las mesas, o en su lugar  se hallaban degustando los platos  que ya se les habían servido, en su mayoría paella.
Yo era de los que aún esperaban, y a diferencia de las demás mesas  la mía solo se hallaba ocupada por mi, como casi siempre que comía en algún restaurante.

.- ¿Puedo sentarme?.
Alcé la vista al tiempo que colocaba mi mano sobre los ojos a modo de visera,  la vi allí plantada ante mi, rodeada de ese aura que el sol provocaba al  enviar sus rayos contra la parte trasera de su cuerpo. Sus cabellos aún estaban mojados, lo cual indicaba que apenas hacia unos minutos que había salido del agua y la luz solar provocaba unos destellos maravillosos al reflejarse en ellos.
Ataviada con un pareo  de color blanco sumamente fino, que dejaba entrever su silueta por completo, una silueta que a pesar de su edad seguía siendo maravillosa, alzando las gafas de cristales oscuros por encima de sus ojos, y con una sonrisa que se dibujo en su rostro, lo cual me hizo sospechar que se habría apercibido cuando mi mirada instintiva y rápidamente había recorrido toda su anatomía de arriba abajo, esperaba frente a mi. a que yo dijese algo.

.- Están todas las mesas ocupadas y al fin y al cabo a ti te conozco.- Argumentó ante la falta de respuesta por mi parte.
.-Si, claro.- Asentí señalando una de las sillas. Reconozco que me hallaba contrariado porque a pesar de haberme cruzado con ella en diferentes ocasiones, jamas habíamos mediado palabra alguna.

Aunque algo parco al principio, mi actitud fue cambiando al correr de los minutos y mi frugal conversación se fue tornando en una amena charla. Me deje sumir en el placer de hablar con aquella mujer encantadora y su verborrea inteligente a la vez que divertida, a sabiendas de que no debería hacerlo. En alguna ocasión, nuestras risas provocaron que las miradas de los demás comensales del lugar se tornaran hacia nosotros, algo que nos paso inadvertido, en aquellos momentos nos sentíamos como en una paradisiaca isla desierta donde no hubiese signos de vida humana alguna.



Después de la comida llegó una cena estupenda en su casa, donde entre otros suculentos platos, por primera vez probé una "sopa fría de lechuga". Mi curiosidad me llevo a preguntarle de donde diantres había sacado aquella receta.
.- La he aprendido de Cristelicious.-
.- ¿ De quién ?.- El nombre me sonó al de la esposa de algún senador romano.
.- Es una amiga bloguera  que escribe artículos de cocina en un blogg que se llama ¡Que cocina!.-
Ahora me sonó a chino, jamas había entrado en ningún chat, ni leído blogs de nadie, para lo único que yo utilizaba internet era para leer la prensa y temas relacionados con mi trabajo.

La velada acabó uniendo nuestros, aproximadamente cien años entre ambos de experiencia  sexual, (por mi parte casi siempre pagada en algún club), y mi cuerpo seguiría vibrando durante algunos días con aquella  inexplicable sensación de permanecer aún dentro de ella.
A pesar de todo, tras aquel maravilloso día  procuré no volver a verla y no coincidir con ella en ningún lugar. Sabía que ella podría ser la siguiente y no estaba dispuesto a que ningún sentimiento entorpeciese mi trabajo.

¡Toc!, ¡Toc! dos secos golpes resuenan en la puerta.
.- ¡Si , pase!.- Invito a entrar a quién a golpeado la hoja de roble sin conseguir herirla.
Tampoco es que me asombre  ver a la persona que acaba de entrar en la estancia, al fin y al cabo era un posible candidato.
Se acerca hacia mi al tiempo que introduce una mano bajo su americana y me suelta algo así como una escusa.
.-Lo siento amigo, podría haber mandado a alguien pero creo que tu te mereces que sea yo en persona.

Algunas semanas antes una lista llegó hasta mis manos, Silvia Gonzalez Abarizketa  era uno de los nombres que figuraban en ella y algo muy extraño ocurrió con mis tripas que comenzaron a dar saltos dentro de mi cuerpo. Esa mujer con apellido vasco era ella. Creí que podría hacer el trabajo asignado pero algo dentro de mi me lo impidió, hice algunas llamadas intentando que esa orden fuera revocada pero fue inútil.
Me limite a no cumplir con el encargo , era consciente que desde ese momento yo mismo iba a ser pasto de las fieras, aunque solamente una sonrisa irónica consiguió arrancar de mi aquella situación.

.- Solo quiero saber si también te han encargado que te ocupes de Abarizketa.- Mi mano se desliza hacia el interior del cajón de mi mesa.

El tipo deja caer sobre mi escritorio el sobre que ha sacado. De sobras se lo que contiene, he repartido muchos como ese, se trata de la notificación de mi cese en la empresa , donde se me avisa con quince días de antelación que se prescindirá de mis servicios.
No importa, es casi un alivio. Durante mis años en la empresa he ahorrado lo suficiente para afrontar esta situación sin que me inquiete.

.-Acabo de mandarle la notificación con mi secretaria.- Me corrobora el ahora recién ascendido ejecutivo.

Saco de mi cajón las llaves de mi automóvil y me levanto veloz de mi asiento, rodeo la mesa y paso junto al encargado desde ahora de la limpieza de personal.
.- Que te vaya bien David.-
Salgo de mi despacho y voy en busca de Silvya. ¡Que le den morcillas a los quince días de tiempo!.


Las palmeras se mecen al capricho de la suave brisa de aire caliente y húmedo que sopla desde el interior del océano, mientras el sol, ya en declive y perdiéndose por el horizonte acaricia nuestros cuerpos casi desnudos y tirados sobre la arena, en los últimos momentos de este casi acabado día.. No, no estamos en una isla desierta, aunque su escasa población si de esa apariencia.


Durante mis años en aquella  corporación y gracias a mi situación en la delegación en la que yo desempeñaba mi trabajo, había conseguido camuflar pequeñas cantidades de dinero indetectables, que unidas, formaban el suficiente capital para vivir el resto de nuestras vidas sin privarnos de algunos lujos.
Vuelvo  mi cabeza y miro el rostro de la mujer que ha decidido vivir conmigo el resto de nuestros días, ella también me esta mirando.

¡Joder lo que me estaba perdiendo!.

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