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martes, 13 de septiembre de 2011

"Yo lo elegí así"

Hoy es el día de su boda y un cúmulo de emociones enturbia mis sentidos, estoy con el y le ayudo a  realizar los últimos preparativos para su salida hacia la iglesia donde le espera su gran amor de toda la vida, la felicidad inmensa que siento hacen que esas lágrimas que lucho por no dejar salir,  intenten romper mi resistencia, consiguiendolo de cuando en cuando y mis  acuosos ojos se tornen cristalinos.
Tantos y tantos recuerdos asoman a mi mente, las imágenes  desfilan una tras otra, y  como si tratasen de un documental se van sucediendo  aquellos maravillosos instantes que la vida de Ricardo han dejado grabados en lo mas profundo de mi ser.

Recuerdo cuando empezó a reconocer a las personas mas allegadas a el y sus primeras  sonrisas de satisfacción al vernos, cuando agarraba con fuerza mi dedo  para que yo le dijese palabras cariñosas que a el le hiciesen sentir bien, y aquellos balbuceos en esa especie de idioma irreconocible para los demás pero tan claro para mi..




También recuerdo como si fuese hoy la primera silaba inteligible que salió de aquella pequeña boquita "Ta ,ta", un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y sentí como se me erizaba el bello hasta de los sitios donde habia sido depilado concienzudamente.


Como empezó a rasgar la tetina del biberón con aquel pequeño dientecito que comenzaba a brotar de sus inflamadas encías.Las noches que pasé en vela por causa de aquellos dientes y el dolor que le provocaban, y también cuando empezaba a llorar porque le dolía la barriguita o cualquier otro motivo, los paseos que daba por la casa con el en brazos intentando que su dolor le fuera mas llevadero, al tiempo que mis parpados parecían pesar una tonelada queriendo bajarse como si se tratasen de la persiana del garaje.


Cuando comenzó a gatear por los suelos, y aferrándose a cualquier sitio posible levantaba aquel cuerpecito e intentaba dar sus primeros pasos, al tiempo que los objetos que hubiesen por encima de los muebles se convertían en objetivo a alcanzar.


La primera vez que hizo sus cositas en aquel pequeño inodoro de plástico que se le había comprado expresamente para el y lo contentos que todos incluido el nos pusimos.


Las carcajadas resplandecientes que manaban de su boca cuando se deslizó por aquel tobogán del parque por primera vez, siempre con una mano sujetandole un poquito para que no cayera demasiado rápido.


Su también primer día de colegio cuando alineado con los demás niños de la clase que le correspondía, su mirada me buscaba entre confusa y asustada, yo me mantuve cerca de el hasta que ya en el interior del centro le perdí de vista, mi niño no lloró, muchos otros si lo hacían, soltando un llanto que crispaba a sus madres, las pobres sentían unos terribles deseos de entrar en el recinto agarrar a sus niños y salir corriendo. El no lloró y eso me hizo sentir aún mas orgullosa si cabe.









En  mi boca se dibuja una sonrisa cuando recuerdo los pequeños huecos que quedaban en aquella boquita cuando comenzó a cambiar sus primeros dientes por los que parecían marcar la diferencia entre ser un bebe y un pequeño hombrecito, estos deberían ser los que le acompañarían con un poco de cuidado durante el resto de su vida


Si lloró aquel otro día cuando ya tenia ocho añitos y un niño algo mayor que el le había pegado, al recogerle en la salida del colegio no dijo nada, pero yo le conocía demasiado bien y supe al instante que algo sucedía, por fin en casa durante la merienda me contó lo que le había ocurrido con aquel abusón un añito mayor que el pero que aparentaba ser su padre. Por supuesto rápidamente le consolé y le proporcione algunos sabios consejos: "Tu no busque líos cariño, pero si ves que te quieren pegar les das una patada en los cataplines antes de que te toquen, el que da primero da dos veces". El consejo fue tomado por el con mucho interés y hubo que ir varias veces al colegio porque algún niño había sido pateado en sus genitales.


Contaba con diez añitos el día que a la salida del centro corrió hacia mi con aquella sonrisa de felicidad que le hacía ser un niño encantador y me contó que Ana era su novia, me dijo ilusionado que ella le había dado un beso durante el recreo, de repente se puso serio y me dijo "En la boca como los papas y las mamas", al tiempo que señalaba con su dedito la parte de su cuerpo a la que hacía referencia. "¡Caramba con el niño.nos había salido un Don Juan!".




A mi mente vino aquella imagen de la película "Mi chica" en la que  Macaulay Culkin y Anna Chlumsky  se dan aquel primer beso, aquella película me chiflaba, además Ricardo era muy parecido al protagonista, y casualidades de la vida, la niña también se llamaba Ana.
Han pasado quince años y hoy mi chico se casa con Ana, durante todo este tiempo han caminado siempre juntos y al parecer tambien se han mantenido fieles el uno al otro. "De verdad parece una peli de amor".


A pesar de todo, mi felicidad se ve enturbiada por los oscuros recuerdos de unos acontecimientos que sucedieron un año antes de que Ricardo naciese. Un tiempo en que yo solo deseaba morir y de hecho lo intente en dos ocasiones, la primera con una ingesta de pastillas, que por fortuna, con un buen lavado de estomago a tiempo no produjeron el terrible desenlace que yo deseaba en aquellos instantes. La segunda vez una cuchilla de afeitar desgarró mis venas a la altura de mis muñecas, de nuevo mi madre me encontró a tiempo y un amable doctor de cabellos plateados y con una voz extremadamente dulce consiguió reparar el daño que yo había infligido a mi cuerpo, y al mismo tiempo hacerme ver que quitarme la vida no era mas que un acto de cobardía y que lo valioso es enfrentarse a los acontecimientos y sobrepasar cualquier problema a base de luchar contra las adversidades, sobre todo a mis dieciséis años cuando tenía toda una vida por delante.Decidí que tenía razón y que el único culpable de todo era el pequeño ser que se estaba formando dentro de mi desde hacía tres meses, y por el cual Antonio me había dejado alegando que se sentía demasiado joven para ser padre.
En aquella época, a pesar de no haber tantas facilidades como ahora, pude abortar en un centro público apoyándome en mi temprana edad, a pesar de que estaba físicamente bien .


Dos semanas después de mi último intento de suicidio ingresé en aquel centro durante la tarde-noche , a la mañana siguiente a primera hora me hicieron un IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).
A las 21 h. salía del centro por mi propio pie, ya estaba solucionado el “problema” que no me dejaba dormir.




Comencé a trabajar para el matrimonio Marti, ambos doctores, cuando Ricardo apenas si contaba con un mes de vida. El matrimonio debía viajar muy a menudo por todo el mundo asistiendo a diferentes convenciones, esto y su trabajo diario habían sido las causas por las que yo me había tenido que hacer cargo de los cuidados del niño. Mas tarde cuando Ricardo se hizo mayor, y como yo casi era ya de la familia, quede en la casa haciendome cargo de todo lo que se refería al hogar. Con los años, mientras veía como crecía  tomaba  conciencia de lo que realmente hice aquel día. Sin pretenderlo calculaba que ese hijo no nacido debería tener su misma edad.¿Que hubiera sido, niño o niña? De haber sido varón no creía que se hubiese parecido a Ricardo porque Antonio al igual que yo tenemos el cabello moreno. pero esto no era impedimento para que yo le viese como a el.
Un día mientras veíamos una manifestación en  un telediario de televisión, y mientras daban la noticia de que  una multitud de mujeres habían salido a las calles a manifestarse, vociferando y  portando pancartas que hablaban del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y del derecho a abortar, el muchacho que contaba con once años me preguntó ¿por qué las mamás matan a los niños que llevan en la barriga? ¿mi mama también me hubiera podido matar y no habría pasado nada, verdad?.



Durante unos instantes no supe que contestar y mis ojos se rasaron de lágrimas. "No pienses eso cariño, tus papas te quieren mucho, y yo también".


Recordé un articulo que había leído en un blog de Internet, en el cual una madre contaba como había abortado en su primer embarazo, como después había tenido tres niños, y lo que estaba sufriendo por lo que había hecho, por la causa egoísta de no haber abandonado aunque hubiese sido temporalmente su vida profesional, al final del relato daba una serie de consejos.


A todas las mujeres que quieren abortar les diría: 



1- Cuando una mujer es madre se da cuenta que todas las cosas que antes consideraba importantes, pasan a un segundo plano. 


2- Un hijo no te hipoteca, sencillamente te enfrenta a una realidad que quizás no planeabas, pero como todo en esta vida hay que afrontarlo con coraje y responsabilidad. Quizás sea la decisión más importante y trascendente que hayas de tomar. Mi vida programada por su vida. 


3- Si decides abortar piensa por un momento en aquella “cosita” que tan solo mide unos milímetros y que te necesita a ti para poder ser. 


4- Las mujeres tendríamos que unirnos e iniciar una revuelta social y en lugar de pedir más facilidades para abortar, exigir más ayudas efectivas para poder “realmente” decidir sobre nuestro cuerpo y el bebé que esperamos. 


5- Se habla de la salud mental de las mujeres que se quedan embarazadas y no desean tener a su hijo, pero no se habla de las repercusiones psíquicas en las mujeres que un día abortaron. Yo, personalmente, he quedado marcada para toda la vida. 


Begoña Hernández


Abandono todos estos dolorosos recuerdos y me centró en el momento en que Ricardo esta viviendo, al fin y al cabo el es para mi como aquel hijo al que maté y que nunca podré ver, porque yo lo elegí así.


PD.- Este relato va dedicado a todas las mujeres valientes que a pesar de no entrar en sus planes, han cambiado su vida por la de ser madres. También para las que están indecisas y  machacan sus cerebros con lo fabuloso que es el aborto como medio anticonceptivo, simplemente decirles que lo que ellas decidan con su cuerpo me parece justo, siempre que su decisión no implique daño a ningún otro ser humano, porque a pesar de que alguna ministra haya dicho en el parangón de su inteligencia que un feto no es un ser humano, lo cierto es que de una pareja de humanos nunca ha salido un simio, ni un can, ni un caballo. Desde hace tiempo que la ley es permisiva en casos extremos y me parece justo que así sea, lo que no puedo entender es que se haga el amor sin tomar ningún tipo de prevención contra el embarazo y que mas tarde ese ser vivo sea eliminado por no llegar en el momento deseado.
A pesar de no ser mujer creo que lo mas maravilloso es poder dar la vida a otro ser humano, y como padre decir que me siento orgulloso de haber ayudado a sacar adelante a tres hijas con las que me siento enormemente feliz apesar de las adversidades que mi esposa y yo hayamos tenido que vivir